Croquetas de pollo caseras de la abuela
Las croquetas de pollo caseras de la abuela son un clásico que nunca pasa de moda. Esta receta tradicional aprovecha restos de pollo cocido o asado para crear una masa cremosa y sabrosa que se convierte en croquetas doradas y crujientes por fuera.
Con ingredientes sencillos y un poco de paciencia, podrás preparar unas croquetas que recuerdan a las de toda la vida, perfectas para compartir en cualquier ocasión.

Por qué te encantará esta receta de croquetas de pollo caseras de la abuela
Las croquetas de pollo caseras de la abuela destacan por su textura cremosa y su sabor auténtico, resultado de una bechamel bien elaborada y el uso de pollo picado finamente. Son una receta de aprovechamiento, ideal para dar nueva vida a restos de pollo cocido o asado, evitando desperdicios en la cocina.
Además, su elaboración es sencilla y los ingredientes son básicos y accesibles. El resultado son croquetas doradas y crujientes que se disfrutan calientes, ideales como aperitivo o tapa en reuniones familiares o con amigos.
Ingredientes y consejos
Para preparar croquetas de pollo caseras de la abuela necesitarás pollo cocido o asado limpio de piel y huesos, mantequilla, harina de trigo, leche, cebolla, huevo, pan rallado, y condimentos como sal, pimienta negra y nuez moscada. También usarás aceite de oliva virgen extra o aceite de girasol para freír.
Es importante picar el pollo y la cebolla muy finamente para que se integren bien en la bechamel. La harina debe cocinarse con la mantequilla para eliminar el sabor crudo y la leche debe añadirse poco a poco para evitar grumos. Para un mejor resultado, deja enfriar la masa tapada en la nevera, preferiblemente de un día para otro.
Cuando formes las croquetas, pásalas por harina, huevo batido y pan rallado para un rebozado crujiente. Fríelas en aceite bien caliente y en tandas pequeñas para que no baje la temperatura del aceite.

Cómo hacer croquetas de pollo caseras de la abuela
Comienza picando finamente 150 g de pollo cocido o asado y 25 g de cebolla. En una sartén, derrite 50 g de mantequilla y sofríe la cebolla con una pizca de sal a fuego medio bajo durante 5 minutos hasta que esté tierna.
Añade 50 g de harina y cocina la mezcla durante 1-2 minutos sin dejar que se dore, removiendo constantemente. Incorpora poco a poco 500 ml de leche tibia, removiendo para evitar grumos, hasta obtener una bechamel cremosa y espesa, similar a una papilla.
Salpimienta al gusto y añade un pellizco de nuez moscada. Incorpora el pollo picado y mezcla bien. Retira del fuego y deja enfriar la masa tapada con papel film en contacto directo para evitar que se forme costra, al menos un par de horas o mejor toda la noche en la nevera.
Forma las croquetas con las manos, dándoles la forma que prefieras. Pásalas por harina, luego por huevo batido y finalmente por 75 g de pan rallado. Calienta abundante aceite de oliva virgen extra o aceite de girasol a temperatura alta y fríe las croquetas en tandas pequeñas hasta que estén doradas y crujientes. Escúrrelas sobre papel absorbente y sirve calientes.
Conservación y recalentado
Las croquetas de pollo caseras de la abuela se pueden conservar en la nevera bien tapadas hasta por 2 días. Para recalentarlas, lo ideal es freírlas nuevamente en aceite caliente para recuperar su textura crujiente. También puedes calentarlas en horno precalentado a 180 ºC durante unos minutos, aunque perderán algo de su crocancia.
Si quieres guardarlas por más tiempo, puedes congelarlas ya formadas y empanadas. Para freírlas, no es necesario descongelar; solo aumenta un poco el tiempo de fritura para que se cocinen bien por dentro.
Consejos para que te salga perfecto
Para que tus croquetas de pollo caseras de la abuela queden perfectas, sigue estos consejos: usa pollo limpio de piel y huesos para evitar texturas desagradables. Pica el pollo y la cebolla muy finamente o incluso puedes triturarlos para una textura más homogénea.
Cocina bien la harina con la mantequilla para eliminar el sabor crudo y añade la leche poco a poco para evitar grumos. La masa debe quedar espesa pero cremosa, no líquida.
Deja enfriar la masa tapada en contacto con papel film para evitar que forme costra y se compacte bien, facilitando el formado de las croquetas. Fríelas en aceite bien caliente y en tandas pequeñas para que queden doradas y crujientes sin absorber demasiado aceite.
Para manipular la carne y huevos con seguridad, recuerda seguir las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.

Preguntas frecuentes
¿Puedo usar pollo fresco en lugar de restos de pollo cocido?
Sí, puedes usar pollo fresco cocido para esta receta. Lo más fácil es cocer la pechuga de pollo y luego picarla finamente para incorporarla a la masa de croquetas.
¿Cómo evitar que la masa de las croquetas quede líquida o demasiado espesa?
Es importante cocinar bien la harina con la mantequilla y añadir la leche poco a poco mientras remueves para evitar grumos. La masa debe tener una consistencia cremosa similar a una papilla, ni líquida ni demasiado dura.
¿Cuál es la mejor forma de freír las croquetas para que queden crujientes?
Fríe las croquetas en aceite bien caliente y en tandas pequeñas para que el aceite no baje de temperatura. Así quedarán doradas y crujientes por fuera y cremosas por dentro.
Croquetas de pollo caseras de la abuela
Ingredientes
Para la masa
- 150 g pollo cocido limpio de piel y huesos (aprox. 1 taza) picado finamente
- 25 g cebolla (aprox. 2 1/2 cucharadas) picada finamente
- 50 g mantequilla (aprox. 1/4 taza) para sofreír y la masa
- 50 g harina de trigo (aprox. 1/2 taza) para la bechamel y rebozado
- 500 ml leche (aprox. 2 tazas) a temperatura ambiente o tibia
- 1 pizca nuez moscada molida (1 g)
- 1 pizca sal (1 g) al gusto
- 1 pizca pimienta negra molida (1 g) al gusto
Para el rebozado
- 1 huevo L (50 g) batido
- 75 g pan rallado (aprox. 3/4 taza)
Para freír
- 300 ml aceite de oliva virgen extra (aprox. 1 1/4 tazas) para freír
Instrucciones
Preparación de la masa
- Pica finamente el pollo cocido y la cebolla.
- Derrite la mantequilla en una sartén a fuego medio bajo y sofríe la cebolla con una pizca de sal durante 5 minutos hasta que esté tierna.
- Añade la harina y cocina removiendo durante 1-2 minutos para eliminar el sabor crudo.
- Incorpora la leche tibia poco a poco, removiendo constantemente para evitar grumos, hasta obtener una bechamel cremosa.
- Agrega sal, pimienta y nuez moscada al gusto, y mezcla el pollo picado.
- Retira del fuego y deja enfriar la masa tapada con papel film en contacto directo durante al menos 10 horas en la nevera.
Formado y rebozado
- Forma las croquetas con las manos, dándoles la forma deseada.
- Pásalas por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado.
Fritura
- Calienta el aceite en una sartén a temperatura alta.
- Fríe las croquetas en tandas pequeñas hasta que estén doradas y crujientes por fuera.
- Escurre sobre papel absorbente y sirve calientes.






