La pavlova es un postre ligero y esponjoso, ideal para cualquier ocasión. Su base de merengue crujiente, cubierta con nata montada y fresas, la convierte en una delicia irresistible.
Empezamos por preparar el merengue batiendo las claras con el cremor tártaro a velocidad media-alta.
Pesamos el doble del peso de las claras en azúcar y lo reservamos. Cuando las claras hagan picos blandos, añadimos el azúcar poco a poco, de cucharada en cucharada, hasta terminarlo. Esto tomará al menos 10 minutos.
Añadimos el vinagre y el almidón de maíz sin dejar de batir hasta que el merengue esté bien firme.
Vertemos la mezcla sobre un papel de hornear formando un nido y lo horneamos a 140ºC durante 90 minutos.
Montaje
Poco antes de servir, montamos la nata hasta que haga picos duros.
Decoramos la pavlova con la nata montada y colocamos las fresas encima. Servimos inmediatamente.
Notas
El cremor tártaro ayuda a estabilizar las claras de huevo, lo que es crucial para obtener un merengue firme. Puedes sustituir las fresas por otros frutos rojos como frambuesas o arándanos, según tu preferencia. La pavlova se conserva mejor en el refrigerador, pero es ideal consumirla el mismo día para disfrutar de su textura crujiente.Información nutricional estimada por ración, calculada con datos de USDA FoodData Central.