Precalienta el horno a 160 °C. Extiende la harina en una bandeja y tuéstala durante 15 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se queme. Haz lo mismo con la almendra molida durante 8-10 minutos. Deja enfriar ambos ingredientes.
En un bol grande, mezcla la harina tostada tamizada con la almendra molida, el azúcar glas, la canela y la sal.
Añade la mantequilla blanda y el caldo con limón poco a poco, mezclando hasta obtener una masa homogénea y arenosa que apenas se pegue a los dedos.
Envuelve la masa en plástico y deja reposar en el refrigerador durante 30 minutos para que tome consistencia.
Extiende la masa sobre una superficie ligeramente enharinada con un grosor de 1 a 1,5 cm. Corta los polvorones con un cortador redondo u ovalado y colócalos sobre una bandeja con papel de horno.
Hornea a 190 °C durante 10-12 minutos, vigilando que no se doren demasiado para evitar que se endurezcan.
Retira del horno y deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de manipularlos.
Espolvorea con azúcar glas antes de servir.