Tamiza la harina y reserva.
Bate la mantequilla con el azúcar glas hasta obtener una mezcla cremosa y blanquecina.
Añade el huevo y la esencia de vainilla, batiendo hasta integrar.
Incorpora la harina tamizada junto con la pizca de sal poco a poco, mezclando primero con batidora y luego a mano hasta formar una masa homogénea que no se pegue.
Divide la masa en partes para manejar mejor y envuélvelas en papel film.
Refrigera la masa al menos 1 hora para que endurezca y sea más fácil de manejar.
Espolvorea harina sobre la superficie de trabajo y estira la masa hasta un grosor de 1/2 cm.
Corta las galletas con cortapastas y colócalas en una bandeja con papel vegetal.
Refrigera las galletas cortadas otros 10 minutos antes de hornear para que mantengan su forma.
Precalienta el horno a 180ºC con calor arriba y abajo sin aire.
Hornea las galletas entre 7 y 12 minutos, hasta que estén ligeramente doradas.
Deja enfriar las galletas sobre una rejilla antes de consumir o decorar.